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viernes, 10 de marzo de 2017

El tarifeño Joaquín Abreu y Orta


Conocí hace años lo que suponía el pensamiento oficial "progresista" cuando presenté mi tesis doctoral en la UCA; me advirtieron el tribunal que estaba compuesto por profesores considerados como tales, aunque ya conocía a los dos catedráticos que formaban parte de dicho tribunal, uno por haber sido compañero de curso y el otro por haber sido vecino mío de la calle Goya y conocía a fondo el supuesto progresismo de los dos.

Tras desarrollar mi exposición, una vez advertido que mi caso les parecía raro porque yo "no pertenecía a la comunidad universitaria", todos coincidieron en criticarme que mis datos y conclusiones sobre determinado hecho histórico en la provincia de Cádiz no se correspondían con los que había descubierto para la de Sevilla un conocido catedrático también de ideología progresista, si es que ésta existe. Cuando objeté que mis conclusiones estaban avaladas por investigaciones serias y rigurosas y que además contenía más datos que el trabajo sobre Sevilla, no lo negaron, pero me insistieron que les resultaba sospechoso que no coincidiera con éste y me preguntaron si pretendía "ir contra la historiografía dominante", denominando así a un único trabajo sólo porque llevaba la firma de ese conocido catedrático y al salirme de su línea mi trabajo quedaba descalificado. 

Con eso y con el "error imperdonable" según me dijeron de nombrar en una de mis citas al profesor Tomás y Valiente como Manuel en vez de Francisco cuando en las restantes lo había escrito correctamente, sin entrar a comentar nada más sobre el trabajo del que, obviamente, sólo habían leído las conclusiones, me dieron la nota más baja que se había visto en años en esa facultad según me dijeron. Y encima siguiendo la tradición les tuve que invitar a almorzar...

Me temo que algo parecido pueda suceder con el libro de Ana Romero-Abreu Roos "Biografía de Joaquín Abreu y Orta militar y político (1782-1851). La figura de Joaquín Abreu introductor del movimiento de Fourier España y en concreto en nuestra provincia, ha sido ya apropiada y definida por determinada corriente historiográfica que no va a permitir que se cambie ni una nota de su versión oficial sobre esta figura histórica y de su adscripción al socialismo.

El libro consta de dos partes correspondientes a un exhaustivo estudio genealógico y biográfico del personaje, no en vano la autora lleva su mismo apellido, y al desarrollo de su obra, terminando con un completo apéndice que contiene publicaciones y artículos de Joaquín Abreu aparecidos en la prensa gaditana y madrileña.  

Estamos ante un libro riguroso e imparcial, que profundiza en la vida y en la obra de un personaje histórico que todavía no está suficientemente estudiado. Por eso la publicación de sus trabajos periodísticos, que la autora transcribe sin comentarlos ni glosarlos, permitirá descifrar su verdadera ideología y valorar mejor su obra dentro de la época histórica en que se desarrolló.

Tras su lectura saco la conclusión de que nos encontramos ante un patriota, un marino de ideas avanzadas para su tiempo, en contacto con los movimientos sociales europeos que, tras profesar un liberalismo, que nunca abandonó, abandonó la política para abrazar el reformismo social de Fourier al contemplar la situación de la clase campesina de nuestra provincia. Aunque no tuvo éxito con su propaganda en la provincia de los principios falansterianos de su maestro, su vida y su obra dignas de estudio para lo que será de mucha utilidad este libro de Ana Romero-Abreu, publicado por su autora sin ánimo de lucro y que pueden encontrar en las bibliotecas públicas y universitarias de nuestra provincia. 

Felicitamos a Ana Romero-Abreu que, sin ser una historiadora profesional, ha sabido aportar un elemento más del mosaico que forma la fascinante historia política y social de la provincia de Cádiz en el siglo XIX. 


domingo, 26 de febrero de 2017

Un magnífico libro


Manuel Ravina Martín, que además de un magnífico historiador quizás sea el mejor genealogista gaditano, nos acaba de enriquecer con su nuevo libro que trata sobre cuatro familias musicales gaditanas de los siglos XVIII y XIX, a las que sigue su rastro y su vida en Cádiz hasta nuestros días.

Me alegro por la publicación de esta obra que nos refirma, aunque quizás sólo a un puñado de nostálgicos, en nuestra idea de que existió otro Cádiz, en el que la cultura no era un bien carente de valor y digno de ser eliminado, sino algo que vivía la ciudad como una cosa natural, y que se transmitía a través de las generaciones familiares. En este caso estas familias tenían relación con la música, pero igualmente podía establecerse la misma relación con el comercio, con el periodismo o con la medicina por ejemplo.

Por supuesto que este libro no ha despertado el mínimo interés ni se ha publicitado ni en la prensa local ni en los medios que se consideran cultos de nuestra ciudad. Hay que tener en cuenta que no trata sobre el Carnaval, aunque quizás tenga más relación con éste de lo que sospechen estos cultos (y cultas hay que ser políticamente correctos) críticos literarios.

Si quieren enterarse del ambiente musical gaditano del XIX y de parte del XX, aunque no entiendan de música, no dejen de leer este libro; su temática y el nombre de su autor son suficiente garantía de que van a disfrutar con unas excelentes líneas que les sumergirán en la desaparecida cultura gaditana de otros tiempos.

lunes, 30 de enero de 2017

La desamortización municipal


Mi nueva publicación.
             En 2014 el entonces Presidente de la Diputación Provincial José Loaiza García, quien tanto decepcionó a algunos compañeros ingenuos que creyeron que, por pertenecer a otro partido político, tendría un concepto distinto de la ética, la honradez y el respeto debido a las leyes, publicó en el prólogo a un libro publicado a un compañero de su partido por la Corporación que presidía lo siguiente: “Entre las funciones y competencias que la Diputación Provincial de Cádiz viene asumiendo y ejerciendo, se encuentra la divulgación cultural de cuantas actividades, estudios e investigaciones, acercan el conocimiento de la provincia de Cádiz a los gaditanos y redundan en su beneficio”.

            Confiando en esta idea hará catorce o quince años presenté el libro que ahora les presento a la casa rosada de la plaza de España, de la que entonces era funcionario, por si consideraba oportuna su publicación. Como verán los que tengan la curiosidad de leerlo, se trata de un capítulo muy importante de la historia del municipalismo provincial, que sufrió un gran expolio cuando, agotados ya los bienes vendibles de la Iglesia, el Estado necesitó más dinero para hacer frente a los gastos de la interminable guerra carlista. Al entonces Ministro de Hacienda Pascual Madoz se le ocurrió la idea de hacer lo mismo con los bienes de los Ayuntamientos que al fin y al cabo para su ideología liberal eran también manos muertas al igual que la Iglesia y sus órdenes religiosas.

            Este libro trata del desarrollo de ese proceso desamortizador en nuestra provincia, analizado municipio por municipio de los que entonces la componían. Pensaba que, además de una obra útil para completar la historia provincial, serviría también para las respectivas historias locales, pues había pocas publicaciones sobre este tema y además podía servir de base para futuras investigaciones.

            Tras unos meses de espera recibí la contestación con el habitual estilo cortijero que se usaba y, espero que ya no se use, en el palacio rosa de la plaza de España. Se me comunicó verbalmente y sin darme ningún papel que el Diputado competente graciosamente había autorizado su publicación. Esperé en vano que ésta se llevara a cabo durante varios años, pero siempre se quedaba para el año próximo por falta de presupuesto, siempre agotado éste por compromisos personales del Diputado o del Presidente, hasta que a los cuatro o cinco años dejé de preguntar, suponiendo que serían prioritarias otras obras más interesantes que la mía.

            Cuando habían transcurrido unos diez años de la entrega de mi obra pedí formalmente a mis compañeros la devolución del ejemplar para entregarlo a una imprenta para su publicación a mi costa. Contra todas las normas administrativas y de la simple educación personal, ni se me contestó. Ya no estaba el PSOE, ahora era el PP el que usaba el mismo sistema caciquil del desprecio, no ya al compañero sino al ciudadano, pues la condición de funcionario, al menos por ahora, no creo que prive a nadie de su ciudadanía. Para mi fortuna pude recomponer una copia, por lo que resultó innecesaria la entrega del ejemplar que unos compañeros, de forma casi clandestina, habían localizado en el servicio correspondiente.

            Este trabajo, utilizando una frase muy usada, viene a rellenar una laguna importante en la historiografía gaditana del siglo XIX; si no me creen lean las historias locales que suelen aportar datos muy pobres sobre este tema, con la excepción de Cádiz, Vejer y Conil.

Aprovecho esta entrada para amenazarles que tengo ya recogido casi todo el material archivístico para confeccionar la historia de la desamortización eclesiástica de Mendizábal y Espartero en nuestra provincia y de sus resultados; aunque, dada la envergadura de la obra y mis limitaciones físicas, creo que a lo sumo lograré redactar este episodio histórico limitado a la ciudad de Cádiz, si mis otros proyectos pendientes de terminar me lo permiten. 
            Como ven es un libro que ha tenido un nacimiento dificultoso, pero que al fin está, al menos en las bibliotecas públicas, a disposición de cuantos se interesen por la historia de nuestra tierra. Espero que puedan disfrutar con su lectura.


domingo, 22 de enero de 2017

¿Por qué no se reedita?

            Aunque sé que esta petición, por la insignificancia de esta bitácora y su corto alcance, no surtirá el más mínimo efecto, pero lo dejo escrito por si alguien, con más autoridad o influencia en los medios culturales y políticos, recoge la idea y propicia el llevarla a cabo.

            Se trata de que, aprovechando la conmemoración del traslado de la Casa de  Contratación a nuestra ciudad, se proceda a la re edición de la obra “El pleito Cádiz Sevilla por la Casa de Contratación” editada por la Diputación Provincial de Cádiz en 1984 que contiene el texto facsímil de la Representación que en nombre de la ciudad de Cádiz confeccionó Francisco Manuel de Herrera junto con un estudio preliminar de Manuel Ravina Martín, autoridad indiscutible en esta materia, según se reconoce hasta en nuestra prensa local, reacia a veces a reconocer los verdaderos valores culturales que todavía existen en nuestra ciudad.

¿A quién se dirige esta petición? Poco se puede esperar del Gobierno de la Nación ni de sus representantes en Cádiz, ni sus gustos culturales ni su idea de España les permite pararse a resaltar o conmemorar momentos destacados de su Historia, como ya pudimos comprobar en el 2012.

Tampoco puedo dirigir la petición a la Junta de Andalucía por motivos obvios. No sólo por ser una autonomía que parece que comprendiera sólo dos provincias, Málaga y Sevilla, sino que, por el propio hecho histórico del que trata esta obra, se produciría un rechazo de la misma debido a la personalidad folclórica trianera y sevillana de la persona que dirige el gobierno andaluz.

Inútil sería pedir que esta reedición corriera a cargo, algo lógico en otras latitudes, del Ayuntamiento de Cádiz, que por su ideología, o quizás por la falta de ella, ejerce un clamoroso desprecio hacia cualquier actividad cultural seria. En cuanto a su concepto de la Historia de la ciudad, quizás piense como el autor de esta pintada que apareció hace años firmada por uno de los colectivos que formarían años después este movimiento que nos gobierna: CORTES DE CÁDIZ=FASCISTAS. Sobran más argumentos.

Sí me dirijo a la Diputación Provincial, que en su día manifestó tener la suficiente sensibilidad cultural para imprimirla y que ahora, ha tomado a su cargo, ante la indiferencia de las administraciones antes citadas, la tarea de gestionar y organizar esta celebración. El coste de su impresión no sería muy elevado, si quiere se puede hacer una edición menos lujosa que la anterior que era una verdadera joya bibliográfica, pero creo que supliría la falta de estudios especializados sobre este hecho histórico.

La obra cuya re edición pido. 

Su autor, el tema y el respeto debido a la historia de Cádiz merecen y justifican este no excesivo gasto.   

            

viernes, 20 de enero de 2017

La capilla del Cristo de San Fernando

                Es difícil para mí, que no soy precisamente un experto en Historia del Arte, realizar una crítica sobre un libro como éste, aunque intentaré salir como pueda del aprieto en el que me he metido. Nos encontramos ante un libro serio y riguroso que se fundamenta en un trabajo de tesis doctoral y que por su contenido debe lucir en las bibliotecas de los isleños y gaditanos amantes del todavía existente rico patrimonio artístico de nuestra tierra.

                El libro comienza con un magnífico resumen de lo que supuso el estilo neoclásico como plasmación artística de la ilustración cultural de la ciudad de Cádiz y su entorno, fruto del siglo de oro que vivió la ciudad gracias al comercio con las Indias; dejando sentado por supuesto que al citar a Cádiz nos referimos también a la Real Isla de León que, ante un casi inexistente Extramuros, era el otro Cádiz, una nueva ciudad que se estaba formando con sus mismos patrones sociales y culturales pero en la que ya emergía su propia personalidad urbana. La Isla vivió también su particular siglo de oro ilustrado que todavía no ha sido reconocido, ¿cuándo veremos en la calle Real una estatua al marqués de Ureña, uno de los artífices de esta ilustración isleña cuyo nombre llenaba todavía las salas de los centros culturales como comprobó el historiador francés Hugues Jahier cuando reprodujo su periplo europeo disertando sobre su figura? El libro de Yolanda Muñoz Rey describe certeramente este movimiento artístico y lo enmarca en el espacio geográfico de la Bahía de Cádiz.

                Entrando en el fondo de la obra, nos relata la historia de la hermandad de la Vera Cruz isleña, el proceso de construcción de su capilla del Cristo y las vicisitudes arquitectónicas de ésta hasta el estado de deterioro en que se encontraba hasta que comenzó la Escuela Taller promovida por la hermandad de su restauración. Las fases de ésta nos las describirá detallada y metódicamente, advirtiéndose sus conocimientos de primera mano. Desde los cimientos hasta la cubierta de la capilla, desde los enterramientos hasta su imaginería y su mobiliario; todos los elementos de la capilla son descritos en la situación hallaban así como su proceso de restauración y el resultado final de éste. Todo ello adornado con abundancia de datos técnicos e históricos, que completan una magnífica serie de fotografías, planos y grabados que hacen de esta obra una de las más descriptivas que hemos leído sobre la restauración de un elemento de nuestro patrimonio artístico.


                Felicitamos a su autora Yolanda Muñoz Rey y recomendamos su lectura en estos tiempos en que desgraciadamente la desidia institucional y ciudadana hacen más necesaria que nunca la aparición de obras como ésta, que reivindiquen un trabajo bien hecho en defensa de la verdadera cultura de nuestra tierra.  


jueves, 19 de enero de 2017

Un libro sobre un tema novedoso.





                Los motivos por lo que uno escribe un libro pueden ser varios. En este caso me lancé espoleado por dos estímulos negativos. Por una parte por el fino desprecio del que hacían gala los historiadores franceses que primero escribieron sobre el asociacionismo en nuestro país hace años cuando se puso de moda esta faceta investigadora. En Francia como país moderno y europeo comenzó pronto la creación de asociaciones de todo tipo, en España sólo en los lugares conocidos, Cataluña, País Vasco y algo Madrid. En Andalucía sólo en Sevilla, ¿Cómo no? Pero en fecha tardía, a partir de la Restauración de Alfonso XII. El segundo impulso me vino de los propios investigadores gaditanos, para los que al parecer en el siglo XIX sólo se crearon el Casino Gaditano y el Casino Jerezano, ambos reductos de la burguesía provincial, la única a la que al parecer se le había ocurrido asociarse para relacionarse entre sí y pasarlo bien.

                Tras unos años trabajando en los archivos de nuestra provincia, he publicado este libro que supongo llena, provisionalmente hasta que se publique otra obra más completa que la mejore, una laguna en nuestra historiografía, el hecho de que abarque todo el territorio de la provincia y que se extienda en el tiempo desde la muerte de Fernando VII hasta el advenimiento de la II República, me permite calificarla sin falsa modestia como una obra fundamental y necesaria para cualquiera que quiera profundizar en esta materia.

                Por supuesto que, tratándose de una obra seria y de un autor que trabaja extra sistema, apenas si se ha visto en el escaparate de alguna librería y no ha merecido ni una mínima reseña en la prensa local; desgraciadamente mis conocimientos sobre fútbol o carnaval son muy limitados y no llego ni al aprobado. Los que lean esta entrada si ven este libro ahora al menos podrán identificarlo y sabrán sobre qué trata. Gracias por leerme.
  
               José María Rodríguez Díaz
               

                

viernes, 12 de septiembre de 2014

El libro de Orgambides


            Me envía Fernando Orgambides la invitación para el acto de presentación en Madrid de su libro “Manuel Rodríguez Piñero (1872-1929) La causa republicana en el Cádiz de la Restauración”, que se celebrará el próximo día 24 del actual mes de Septiembre en la Fundación Diario Madrid sita en la calle Larra 14, donde el autor compartirá diálogo con unos invitados muy cualificados. Aprovechando la ocasión busqué para releerla la entrada que escribí para El Papelón sobre este libro en cuanto se puso a la venta en la gaditana librería Manuel de Falla de la plaza de Mina y descubro con sorpresa que no llegué a publicarla. Fuera por inexperiencia en los temas informáticos o por un despiste propio de mi edad, el caso es que la entrada se quedó escrita y guardada, por lo que procedo ahora a subsanar mi torpeza anterior.


            El libro de Orgambides.

            Ya ha salido publicado el libro de Fernando Orgambides “Manuel Rodríguez Piñero (1872-1929). La causa republicana en el Cádiz de la Restauración”, un libro que no debe faltar en la biblioteca de ningún aficionado a la Historia de Cádiz, ya que nos describe un personaje inmerso en a una época que, salvo excepciones, ha sido poco estudiada y es poco conocida por la mayoría de los gaditanos a pesar de su proximidad.

            Por ser testigo de la elaboración del libro puedo dar fe de la rigurosidad de su contenido, ya que es fruto de un serio trabajo de investigación como lo acreditan las fuentes utilizadas aunque, por la condición de periodista que no de historiador de su autor, algunos echemos en falta algunos detalles como la referencia de notas en el texto, lo que haría al libro más “científico”, aunque también quizás más “aburrido” y menos atractivo.

            Escuché hablar de la figura de Manuel Rodríguez-Piñero casi desde niño, por formar parte de las historias gaditanas “políticas” de transmisión oral; esas que nos relataban los mayores y que guardábamos en la memoria junto con “las otras” sobre las murallas, los franceses o el maremoto de la calle de la Palma. Entre estas historias políticas se encontraban la caída desde la mesa y posterior fallecimiento de Fermín Salvochea por haber regalado su cama a un necesitado, las bofetadas que “Carranza padre” (el del estadio) le propinó en la plaza de San Juan de Dios a la salida de un pleno a “Carranza hijo” (el del puente) o el, entonces todavía cercano, heroico comportamiento de la novia del telegrafista Luis Parrilla presenciando su fusilamiento, y la del personaje de este libro.

Rodríguez Piñero era un esforzado republicano que falleció en 1929 sin ver por dos años el triunfo de sus ideales, pero todo Cádiz sabía, o al menos lo contaba como real, que sus hijos fueron tras la proclamación de la II República al cementerio de San José a visitar su tumba para decirle, en versión de los informantes, “Papá por fin lo hemos conseguido”.

            Lo que entonces me llamaba la atención era el tono de normalidad con que los narradores hablaban de la filiación republicana del protagonista; a pesar de la proximidad de la Guerra Civil, y de que muchos pertenecían al bando de los vencedores, ninguno hablaba en tono despectivo o rencoroso de este político republicano, ya que ni siquiera se bajaba la voz al hablar de él como se hacía cuando se hablaba de los “rojos” o de los “nacionales”. O el republicanismo de Rodríguez-Piñero era asumible por todos los gaditanos o su figura había entrado ya en el imaginario de los personajes propios de la ciudad.

Años después entré de pasante en el despacho de abogados de su nieto Manuel Rodríguez-Piñero y conocí a otros miembros de su familia, una familia en la que continuaban vivas algunas figuras del republicanismo español del siglo XIX, hasta el punto de que se citaban frases o anécdotas de Salmerón o Castelar como si se tratara de cualquiera de los ministros franquistas del Opus Dei que eran los que estaban entonces.

            Rescatar del olvido esa figura y ese periodo de la historia gaditana contemporánea es el objetivo de este magnífico libro de Fernando Orgambides; lo que ha conseguido elaborando una exhaustiva biografía personal que contempla sus empresas profesionales, sus implicaciones políticas y sus relaciones con numerosos personajes de la vida gaditana y española que aparecen en la obra y que algunos, que ya no somos tan jóvenes, alcanzamos a conocer.

            En esta época de exaltación publicitaria de tantas medianías culturales, es un consuelo la aparición de un libro respetuoso con la Historia, serio aunque ameno, y neutral aunque inspirado por el espíritu liberal abierto y tolerante que antaño distinguió a los gaditanos. Le deseamos un gran éxito y esperamos su próxima presentación en Cádiz.

               

     

domingo, 30 de marzo de 2014

Las cosas de Cádiz

Un libro imprescindible
          El Catedrático de la UCA Arturo Morgado García ha publicado la obra “Una metrópoli esclavista. El Cádiz de la modernidad”, que parece ser el trabajo definitivo sobre la esclavitud en nuestra ciudad, tema que con anterioridad habían estudiado otros historiadores gaditanos como Isidoro Porquicho Moya o Pedro Parrilla Ortiz.
Se trata de un trabajo riguroso que presenta la esclavitud en Cádiz enmarcada y comparada con la que existía en España y en América. El libro contiene una profusión de datos, sacados en su mayoría de los archivos Diocesano, parroquial de Santa Cruz, Municipal e Histórico Provincial, así como una amplísima bibliografía sobre la materia.

Es un trabajo que, en nuestra opinión, no debería faltar en la biblioteca del buen aficionado a la historia de Cádiz.  

Por eso nos extraña que, aunque este libro se publicó el año pasado editado por la Universidad…de Granada, la reseña que publica el Diario de Cádiz aparece el sábado pasado, 29 de Marzo de 2014, fuera de las páginas dedicadas a la cultura y como una noticia de la agencia EFE que firma, desde Sevilla, A. Valenzuela.

 Comprendo que la desidia y el desinterés por nuestra verdadera cultura seria se extiendan hasta en lugares insospechados como el Ayuntamiento y la propia Universidad, pero ¿hasta estos extremos?

Son éstas las cosas de Cádiz que algunos, por nuestra edad, por nuestra formación o por nuestra forma de entender la realidad social, no alcanzamos a entender ni a justificar. 

jueves, 20 de febrero de 2014

HACE UN SIGLO. HOMENAJE A MORET


            Hace justo un siglo, el 19 de febrero de 1913, se celebró en Cádiz una “velada necrológica” organizada por el Centro Escolar Gaditano  “En honor a la memoria del Excmo. Sr. D. Segismundo Moret”.

            El Centro Escolar Gaditano se había creado dos años antes, siendo sus promotores Leandro González y Antonio Ruiz Vilches, y tenía por fines “estrechar los lazos de unión, de amistad y compañerismo entre los estudiantes de los diversos Centros de Enseñanza de esta Capital”.

            Intervino como orador invitado D. Niceto Alcalá Zamora, un joven Abogado y Letrado del Consejo de Estado, que llegaría a la presidencia de la Segunda República, pero que por aquellos años militaba en el Partido Liberal, el mismo que el difunto Moret.

            El orador que según se narra en la cabecera del folleto que presento “al dirigirse hacia la mesa estalla una prolongada salva de aplausos”, presenta la obra del recordado como fundamental en el afianzamiento de la Restauración de Alfonso XII, al facilitar, junto con Sagasta y Cánovas, la integración del Partido Liberal en la Monarquía recompuesta.

            En su actuar en la política siguió “procedimientos de educación y de cultura”, para defender “sus dos grandes creencias: la monarquía y la democracia”, ya que creía que una monarquía podía dar al país estabilidad después del cruento siglo lleno de luchas civiles que España había sufrido.

            Como hitos fundamentales de su quehacer político glosa su defensa de la libertad religiosa, lejos del radicalismo de la intolerancia y del sectarismo que condena, ya que creía que “la religión y la conciencia son cosas tan espirituales e íntimas que, al alzarse hasta el cielo, no pueden tropezar con obstáculos nacidos de la ley”.

            Destaca su política primero en las colonias en las que consiguió la abolición definitiva de la esclavitud y después con su intervención tras la crisis del 98, aplicando su optimismo a la reconstrucción del estado tras la terrible derrota material y anímica sufrida.

            Por último, destaca su implicación en el problema social, para el orador “una consecuencia desviada pero lógica de la doctrina liberal”, creando la Comisión de Reformas sociales, precursora del Instituto de ese nombre, que iniciaría “la función activa y reguladora del Estado”, para establecer la “legislación obrera”, ensanchando “el contenido del derecho social clásico” permitiendo que “las masas se organizaran y fueran al Parlamento” y  oponiendo “el socialismo evolutivo” y “la solidaridad patriótica” a “la lucha de clase contra clase”.

            Terminó exaltando la figura de un político al que le tocó gobernar “en periodos de decadencia” y al que la Historia colocaría en el verdadero pedestal que le correspondía.

            No han debido pensar igual los responsables de la vida institucional y cultural de nuestra ciudad que han dejado pasar el centenario de su muerte sin organizar ni siquiera una modesta “velada necrológica” como la que organizó una asociación de estudiantes hace exactamente un siglo.

           

  

domingo, 17 de noviembre de 2013

El libro de Abreu


                                                                                  A Ana Romero-Abreu                               

                El 9 de Septiembre de 1865 el Ayuntamiento de Cádiz  conoce  por boca de Adolfo de Castro la existencia en el Archivo Municipal de “una relación histórica del saqueo de Cádiz por los ingleses escrita por Fray Pedro de Abreu, religioso franciscano testigo presencial de los acontecimientos” y acuerda “dar a la luz un trabajo  tan curioso y digno de memoria” corriendo el Ayuntamiento con todos los gastos que se originaran hasta su impresión.

Para “una mayor ilustración del libro” y tener “la mayor copia de datos auténticos que sea posible”, se acuerda solicitar a la Biblioteca Nacional y a las bibliotecas Colombina y de la Academia de la Historia copias de las relaciones manuscritas que poseyeran sobre este suceso histórico.

Contestó el Director de la Biblioteca y escritor José Eugenio de Hartzenbush, “tan amante de las letras que con tanto y tan marcado credo cultiva” como lo califica en su correspondencia el erudito gaditano, diciendo que había ordenado “en el acto mismo la copia de los manuscritos existentes en esta Biblioteca… habiéndola encomendado a persona apta para tal efecto”.

No habían pasado muchos días cuando Hartzenbush contesta que se ha terminado la copia “de las tres relaciones que existen entre los manuscritos de esta biblioteca relativas al saqueo de Cádiz por los ingleses en 1596, y además la de unos puntos breves de las trazas, designios y opiniones que, sobre la fortificación de dicha plaza, hubieron de darse por varios peritos con motivo de aquel infausto suceso, los cuales me han parecido podrán ser útiles para el laudable propósito de esa ilustre Corporación municipal”. En cuanto a los gastos ocasionados los cifraba en 120 reales, pidiendo le dijeran la forma de remitir las copias “por ser algo abultadas para el correo”.

 Castro le comunica que debe entregar las copias a Don Leocadio López en un sobre dirigido “A los Señores Verdugo, Morilla y Compañía, del Comercio de libros, para entregar en la Secretaría del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz”. Al mismo tiempo le reitera “el homenaje de mi adhesión más profunda hacia una persona tan benemérita así como la expresión del reconocimiento de la ciudad por el importante servicio que le ha prestado, tan en armonía con sus profundos conocimientos literarios”.

Una vez autorizado el gasto por el Gobierno Civil, tras imprimir la obra, se repartieron ejemplares “a las Bibliotecas y a las Academias principales del Reyno y a personas distinguidas por sus letras y conocimientos científicos, reservándose la ciudad 600 ejemplares para expenderlos en los centros del comercio de libros a razón de 20 reales el ejemplar para auxiliar a los costes de su impresión”.
 
La firma de Hartzenbush

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Los Patronos


Los patronos.
            De mis ya lejanos años infantiles recuerdo con nostalgia  sobre un fondo gris las celebraciones de finales de Octubre y de principios de Noviembre. En un tiempo en el que empezaba a refrescar y nuestras madres nos ponían las primeras ropas de abrigo, con el colegio ya empezado recibíamos con alegría la fiesta de los Patronos San Servando y San Germán ya que, como todavía no era oficial la festividad del lunes de Carnaval, cerraban los colegios y los Servandos y los Germanes celebraban junto con sus compañeros un día sin clases.

A los pocos días llegaba Tosantos y había que ir acompañando a nuestros padres a la visita a los cementerios, aunque no comprendiéramos del todo el anual ritual de limpieza de nichos y adorno floral y a la Plaza para ver, entre apretujones ya que entonces no había televisión, el maravilloso espectáculo de los puestos engalanados, así como el no menos maravilloso de los puestos de los alrededores del mercado, donde junto a las castañas y nueces, se exponían otras delicias como los moniatos, los membrillos y sus orondas primas las zamboas.

Aunque los Patronos han desaparecido del calendario festivo de Cádiz,  sí tuvieron relevancia en épocas pasadas para la ciudad. En 1865 el canónigo José María León y Domínguez, autor del delicioso libro Recuerdos Gaditanos, escribió un “Drama en tres actos y en versos” que editó en la Imprenta de la Revista Médica, titulado Los Mártires Patronos de Cádiz.
 
El libreto.
            Esta obra, mejor “obrita” en el lenguaje de la época, es la típica pieza que se representaba en el Seminario y los colegios religiosos en las fiestas de fin de curso y en algunas casas de la burguesía gaditana de la época isabelina tan aficionada, como toda la ciudad, al teatro. Por cierto que el Ayuntamiento de Cádiz adquirió al autor 100 ejemplares a 8 reales de vellón cada uno para repartirlos por los colegios.

            Aunque esta obra no llegue nunca a figurar en ninguna antología, nos hemos fijado en dos detalles que comentamos, en primer lugar, en los Personajes, junto a “Soldados, verdugos, niños y pueblo que no hablan”, aparecen algunos nombre romanos como Marcelo, Daciano, Remigio o Robustiano que a los niños de entonces y a muchos de mi época nos recuerdan a un listado de los almaceneros de nuestro barrio. El segundo es la nota final en la que el autor aboga por la construcción de una capilla para el culto de los Patronos en el lugar en el que tradicionalmente se suponía habían sido ajusticiados:  

            “El glorioso sitio donde fueron martirizados nuestros santos se encuentra en el término de la ciudad de San Fernando, en el campo llamado de Soto. Lo indica al viajero un pilar colocado allí el año de 1830 por D. Ramón Jiménez, presbítero que fue del venerable clero de dicha ciudad; hay en él una cruz y un azulejo con esta inscripción: S. SERVANDO Y S. GERMÁN RECIBIERON EN ESTE SITIO LA PALMA DEL MARTIRIO”.

Y se preguntaba “¿Sería muy difícil labrar una capilla en el lugar del martirio?” Años después vería contestada su pregunta con la construcción de la primera capilla en el Campo de Soto.

La firma del autor.
            

sábado, 12 de enero de 2013

NAUFRAGIO

         
             Mañana domingo 13 de Enero, en el programa Cuarto Milenio de la Cuatro que dirige Iker Jimenez intervendrá Francisco García Novell, autor de NAUFRAGIO, que trata sobre el hundimiento frente a las costas de Brasil el 5 de Marco de 1916 del trasatlántico Príncipe de Asturias, la joya de la naviera gaditana Pinillos Izquierdo y Compañía.

            Esta obra no es una simple novela histórica, ya que se acerca también al libro periodístico-histórico, por la numerosa documentación recopilada por su autor, que incluso sigue la suerte que corrieron de algunos de los supervivientes de la tragedia por medio del testimonio directo de sus descendientes.
            El patio de la sede gaditana de la naviera de la familia Martínez de Pinillos en la plaza de San Agustín con sus maquetas de barcos constituía, junto con el escaparate con grabados de la tienda de la esquina de San Francisco, las únicas distracciones que teníamos en los años cincuenta los alumnos del Instituto Columela para entretenernos hasta la hora de entrar a las clases. Ya no existen ni el instituto, ni las oficinas de la naviera, ni la tienda de láminas; además los dos primeros edificios permanecen cerrados y sin vida como corresponde a una ciudad en decadencia, pero el espíritu de los hombres de la mar, de los embarcados de la Pinillos se refleja fielmente en las páginas de este libro que hemos rescatado de la estantería ante la noticia de la aparición de su autor en este programa televisivo.
Aunque el programa se podrá ver también el próximo lunes día 14 a las 22 horas en el canal Energy, les recomiendo la amena a la vez que apasionante lectura de NAUFRAGIO con el convencimiento de que no se arrepentirán.
           

jueves, 29 de noviembre de 2012

PUERTO REAL EN 1896


            Aunque son conocidos las Guías y Anuarios de Jerez, Cádiz, su Departamento y su Provincia que anualmente se publicaban, es más raro el ejemplar que tengo entre las manos, se trata del “Anuario de la Villa de Puerto Real para 1897” que publican Santiago Casanova y Rafael de Cózar que además de contener los datos y direcciones de organismos, profesionales y comerciantes, narraba cómo había sido la vida local durante el pasado año de 1896.
            En su introducción los autores describen así la difícil situación por la que pasaba la población con algunas reflexiones que podrían hacerse en nuestros días, “Refléjase en nuestro pueblo la aflictiva situación de todo el país, desconfiado de promesas engañosas para el arsenal de la Carraca, uno de nuestros grandes medios de vitalidad” y “si no ocurren sucesos de alta importancia, parece el pueblo sumido en la inercia, en inagotable letargo…”. Entre la clase obrera crece la pobreza a la que hacen frente “la asociación parroquial El Ropero y las Conferencias de San Vicente de Paul”.
            A un año del desastre del 98 hacen una mención a los paisanos que marcharon a la guerra “Para Cuba y Filipinas, dejando vacios a los hogares y sin consuelo a sus padres, muchos de nuestros jóvenes vecinos”.
            No falta la mención a la vida social, las actividades culturales que organizaba el Casino Antiguo inaugurado en 1896 y el católico Centro Obrero, en donde inauguraba su ciclo de conferencias la charla del diputado por Cádiz Rafael de la Viesca.
            Entre las actividades culturales destaca la existencia, además del Teatro Principal, del Teatro Echegaray que lo formaban “aficionados operarios del arsenal de la Carraca”.
Pero había un tercer teatro, el Teatro Loló, “recién instalado en la casa de los Señores de Lavalle”, propietarios locales que dieron una fiesta para presentar el teatro a sus invitados de la burguesía de la Bahía, en especial de la de Cádiz que, abandonando Chiclana, se había decantado por Puerto Real como lugar de veraneo por la comodidad que suponía la construcción del ferrocarril hasta Sevilla con parada en la villa.   
La descripción de la fiesta y del patio de la casa habría hecho las delicias de Visconti, con todas las damas jóvenes en el centro del patio vestidas de blanco formando un ramilletes de flores de ese color, o el telón y la embocadura del teatro, pintados nada menos que por Justo Ruiz Luna, y que representaba una de las propiedades de los anfitriones, “la fábrica de cemento a orillas del mar”.
Pinceladas de una época con sus miserias y esplendores, sus penas y alegrías, de este Puerto Real al que cantaba E. Vasallo cerrando el Anuario con estos breves e ingenuos versos que terminaban así:
Recorriendo las esferas, un coro de ángeles vino,
A sentarse en las Canteras, bajo la sombra de un pino.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

EL CATÓN DE LOS ESPIRITISTAS GADITANOS

Sociedad espiritista cubana (Sagua) 
de la misma corriente gaditana del trípode.


              En 1857 vio la luz en Cádiz, considerada la cuna del Espiritismo en España pues ya en 1855 existía una sociedad dedicada a esta actividad en San Fernando, un opúsculo editado por la imprenta de Filomeno Fernández de Arjona, que firmaban Jotino y Ademar, “Luz y verdad del Espiritualismo” que llevaba este subtítulo “Sobre la esposición verdadera del fenómeno, causas que lo producen, presencia de los espíritus y su misión”.

            Aunque no era la primera publicación que se editaba en Cádiz sobre este tema, ésta fue una de las más divulgadas, ya que conoció otras dos ediciones en Gibraltar y en Uruguay al ser secuestrada la edición gaditana, según nos cuenta su historia en un excelente trabajo un investigador canario del Grupo Espírita de La Palma grupoespiritaisladelapalma.wordpress.com.
            El texto cuya copia poseo corresponde a la edición que fue retirada en Cádiz, y gran parte del mismo se dedica a defenderse de los ataques y las burlas de los incrédulos y a justificar los fundamentos morales, religiosos y científicos de sus actividades “No se nos llame visionarios antes de oírnos. No se desate la incredulidad contra nosotros para juzgarnos de un modo desfavorable, sin haber formado un juicio, siquiera aprocsimado, de lo que ha de condenar con la risa del desprecio”. “¿Por qué ha de dudarse del fenómeno del espiritualismo, cuando tantos otros fenómenos se presentan al hombre en la misma naturaleza que Dios ha creado?” Se presentan como personas que no son “fanáticos ni utopistas” y que sólo buscan el bien “no nos anima otra idea que la del bien: queremos que la luz y la verdad penetre las oscuras tinieblas en que estamos envueltos”.
            Después pasa a explicar el medio que utilizan los espíritus para comunicarse con los hombres, el trípode de los palanganeros. “Pocos habrá que ignoren el modo de operar el prodigio del trípode. Sin embargo, para los que aun no lo saben, haremos algunas ligeras explicaciones. Dos o tres personas bastan para magnetizar y dar movimiento al trípode, y una vez en contacto con él, una sola, si concurren en ella las circunstancias que espresaremos después. Colócase una mano sobre la parte superior del trípode, evócase el espíritu, y cuando se levanta de un pie (el trípode, no el espíritu), es la ocasión para dirigirle las preguntas” y “para comprender lo que quiera decir, se numeran los tres piés con los números uno, dos y tres, a cada uno de los cuales corresponden nueve letras del alfabeto. Éstas se hallan numeradas también, para saber por el número de golpes la letra que el espíritu quiere indicar para formar las palabras”.
            El opúsculo terminaba con un cuadro que indicaba las letras que correspondían según el número de golpes que se daban en cada pie del trípode.
            Esta obra causó la indignación del Obispo Arbolí y la consiguiente actuación del Gobernador Civil retirando la edición completa, de uno de cuyos ejemplares requisados hemos extraído los párrafos anteriores.
                                   
                                                           Del Archivo Histórico Provincial de Cádiz
                       

miércoles, 21 de marzo de 2012

LA REVISTA "AVANTE"




            En el mes de septiembre de 1952 nace en Cádiz la revista AVANTE como órgano del recién creado Grupo de Empresa de la firma “Astilleros de Cádiz S. A.”, la nueva sociedad del Instituto Nacional de Industria que se hizo cargo de “Echevarrieta y Larrinaga S. A.” tras la destrucción de la factoría por la explosión de 1947.
            Durante el primer año salió confeccionada a multicopista, comenzando una nueva etapa en noviembre de 1953, impresa en REPETO, y continuando hasta los años setenta del pasado siglo.
            Bajo la dirección de Francisco Rodríguez Álvarez, director del Grupo de Empresa, la confeccionaba un amplio grupo de colaboradores, muchos de ellos bajo seudónimos como ICAR, EME-PE, Diguiro, JoCaFi, Chiliqui, Antena, o Deusto, nombre este último que nos indica la procedencia bilbaína de muchos de sus empleados, que ingresaron en la empresa en tiempos de la anterior propiedad.
            Otros utilizaban sus nombres como Manuel Pantoja, Antonio Perea de la Rocha, Ricardo Escuín del Pino o José Casal, magnífico dibujante autor de las ilustraciones de la revista. 
Aunque su información se centraba en el ámbito de “Astilleros”, en particular en las actividades de su Grupo de Empresa, éstas impregnaban la vida social gaditana, por lo que sus artículos e informaciones resultan muy útiles al día de hoy para conocer las relaciones sociales internas y externas de una de las mayores empresas de la provincia en los años cruciales del paso de la autarquía de los años cuarenta al desarrollismo de los años sesenta. 
            Sus informaciones nos hablan de las actividades asistenciales, deportivas y culturales patrocinadas por le empresa que realizaba el Grupo, algunas muy interesantes como los reportajes sobre sus agrupaciones carnavalescas, los coros Los Fundadores de Gadir y las Máscaras Caprichosas o la chirigota Los del Bocho, cuyo director Paco Alba es entrevistado del colaborador Antonio Perea de la Rocha, Marqués de Arellano.
             En resumen, esta revista nos ofrece un cuadro, propagandístico sin duda pero también real, sobre parte del trasfondo social de la industria naval de la Bahía de Cádiz en esos años tan cruciales.
           

lunes, 20 de febrero de 2012

QUE REAPAREZCA "GADES"

           

En 1978 nació la revista GADES del Colegio Universitario de Filosofía y Letras de Cádiz editada por la Diputación Provincial, y pronto se constituyó en el órgano de expresión de cuantos historiadores, geógrafos o estudiosos de las letras tenían como materia de estudio la provincia de Cádiz.
            GADES continuó saliendo hasta que al llegar al número 23, creo que el 24 se quedó en imprenta y nunca salió, el entonces Presidente de la Corporación Rafael Román Guerrero decretó su cese, disponiendo la cesión del título a la Universidad de Cádiz que, como era lógico, lo hizo desaparecer.
            Desde entonces no existe una revista que albergue los trabajos de cuantos estudian esta provincia y no pertenecen a la comunidad universitaria o carecen de los contactos necesarios para poder divulgar sus trabajos e investigaciones.
            Creemos que una provincia como la de Cádiz se merece que exista una publicación de estas características y que la Diputación Provincial es el organismo que puede asumir la edición de la misma. No nos estamos refiriendo a una publicación impresa con los gastos que ello conllevaría, pero existen excelentes revistas en formato digital y esta podía ser una de ellas.
            Medios no le falta a la Corporación, tiene hasta una sociedad informática, pero que no se aproveche esta iniciativa para sumar nuevos “asesores” con la escusa de que se necesita personal para editarla. En la actual plantilla abundan los periodistas con capacidad para su dirección y tiene técnicos de sobra, muchos de ellos infrautilizados, para formar un consejo de redacción que reciba los materiales que con un nivel de calidad se reciban.
            Que reaparezca pues GADES, si no es posible con este nombre, que se busque otro, pero que la provincia de Cádiz vuelva a tener un órgano científico y cultural de expresión, en el que tengan cabida las ciencias, las letras y cuantas otras materias interesan y afectan a su futuro y al de sus habitantes.              
           

sábado, 18 de febrero de 2012

DISCIPLINA LABORAL

            Me visita un compañero de la Diputación Provincial de Cádiz que trae un pequeño opúsculo parecido al de las coplas de Carnaval del pasado siglo, me dice que es un borrador de las normas que la Corporación va a disponer próximamente para regular su actividad laboral interna.
            Comienza su lectura y empiezo a sentir escalofríos. La empresa impondrá a su personal unas prohibiciones tan caprichosas y arbitrarias como el faltar al respeto a los compañeros, la ineptitud, la impuntualidad o “la disminución voluntaria y continuada del rendimiento normal”.
            A medida que sigue leyendo el estupor comienza a transformarse en indignación, no sólo se va a exigir a todo el personal que trabaje, sino que le exigirá “que no abandonen su trabajo hasta el momento” de salida, incluso llega en su osadía a obligar a los responsables de algún desaguisado administrativo a “indemnizar a la empresa de los daños y perjuicios que por su culpa ocasione a la misma”.
            Todo ello se acompaña con un régimen de sanciones propio de un campo de concentración. Así se castigarán actitudes tan normales como “el descuido”, el “no ser puntuales” o la “poca actividad en el trabajo”. ¿Acaso pretende que personas que llevan años sin trabajar o trabajando “a su aire” comiencen a practicar alguna actividad sin una preparación mental previa? ¿Quiere aumentar la estadística de bajas por depresión?
            No sólo se propone premiar actitudes tan ñoñas y fuera de lugar como “la conducta ejemplar”, “la laboriosidad constante” o “el rendimiento notable”, sino que también quiere castigar “la negligencia” y amenaza con rechazar “todo trabajo que no llene las condiciones estipuladas o que no esté conforme con las instrucciones dadas para su ejecución” cuyo autor “será amonestado por escrito a causa de su ineptitud”. ¿Pretende, por poner un ejemplo no infrecuente, amonestar por escrito a un licenciado, o licenciada, en Derecho que desconozca la existencia de las leyes y que éstas nos obligan a respetarlas y a cumplirlas? ¿Le quitará su jefatura o lo mandará a que comience a estudiar de nuevo esta carrera? ¡Esto es de locura!
            Pero lo que más me indignó fue escuchar el procedimiento tan anormal que pretende implantar para los ascensos y que me cuesta transcribirlo textualmente “Para ascender a una categoría superior será necesario que exista vacante y acreditar la capacidad y aptitud por medio de examen ante un tribunal”. ¿Cabe mayor injusticia? ¿Acaso pretende que los ascensos se hagan como exige la Constitución de 1978? ¿Si a muchos no se les exigió los requisitos de mérito y capacidad para su acceso a la administración pública cómo se les va a exigir ahora para ascender dentro de ella? Con lo bonito, fino y elegante que resulta que “todos los cargos y nombramientos” se hagan “a deo” como cantaba el coro de “Los Dedócratas”.
Cuando estoy a punto de estallar mi amigo me tranquiliza, se trataba de una broma de mal gusto, me estaba leyendo el “Reglamento de Régimen Interior de la Factoría de Matagorda de la Sociedad Española de Construcción Naval” impreso en Cádiz en 1943.
Mientras mi espíritu se serena me doy cuenta de mi ingenuidad porque ¿en qué cabeza cabe pensar que se puedan aplicar normas de un reglamento antiguo y fascista de la primera mitad del siglo XX en una Corporación moderna y democrática de la primera mitad del siglo XXI?
Pido humildemente perdón por ser tan mal pensado.